mar
1a. Ordinario año impar (Id=70)
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Confío, Señor, en tu misericordia; alegra mi corazón con tu
auxilio: cantaré al Señor por el bien que me ha hecho.
In excélso throno vidi sedére virum, quem adórat multitúdo Angelórum,
psalléntes in unum: Ecce cuius impérii nomen est in aetérnum.
Oremos:
Concédenos, Señor, ser dóciles a las inspiraciones de tu Espíritu, para que
realicemos siempre en nuestra vida tu santa voluntad.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.
Cristo, hombre glorificado
Lectura de la carta a los Hebreos
2, 5-12
Hermanos: Dios no sometió a los ángeles el mundo futuro del
que hablamos. Un salmo lo atestigua solemnemente:
¿Qué es el hombre, para que de él te acuerdes,
Al someterle todas las cosas, no dejó nada sin someter. Es cierto que ahora no
vemos que le estén sometidas todas las cosas; pero a aquél que fue hecho un
poco inferior a los ángeles, a Jesús, lo vemos coronado de gloria y honor por
haber padecido la muerte.
Así, por disposición divina, gustó él la muerte en beneficio de todos.
Porque era conveniente que Dios, origen y meta de todas las cosas, queriendo
conducir a la gloria a muchos hijos, perfeccionara, mediante los sufrimientos,
a quien iba a guiarlos a la salvación.
Porque, santificador y santificados, todos proceden de uno mismo. Por eso Jesús
no se avergüenza de llamarlos hermanos, cuando dice:
Anunciaré tu nombre a mis hermanos, en medio de la asamblea te alabaré.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Sal 8, 2a y 5.6-7.8-9
Diste a tu Hijo el mando sobre las obras de tus manos.
Constituísti
Fílium tuum super ópera mánuum tuárum.
¡Señor, Dios nuestro, qué admirable es tu nombre en toda la
tierra! ¿Qué es el hombre para que te acuerdes de él,
Diste a tu Hijo el mando sobre las obras de tus manos.
Constituísti
Fílium tuum super ópera mánuum tuárum.
Lo hiciste apenas inferior a un dios, coronándolo de gloria
y esplendor; le diste poder sobre la obra de tus manos.
Diste a tu Hijo el mando sobre las obras de tus manos.
Constituísti
Fílium tuum super ópera mánuum tuárum.
Todo lo pusiste bajo sus pies: rebaños y ganados, todos
juntos, y aun las bestias salvajes; los pájaros del cielo, los peces del mar y
todo cuanto surca las sendas de los mares.
Diste a tu Hijo el mando sobre las obras de tus manos.
Constituísti
Fílium tuum super ópera mánuum tuárum.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Reciban la Palabra de Dios, no como palabra humana, sino como palabra divina,
tal como es en realidad.
Accípite verbum
Dei, non verbum hóminum, sed, sicut est vere, verbum Dei.
Aleluya.
Les enseñaba con autoridad
† Lectura del Santo Evangelio según san Marcos
1, 21-28
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, llegó Jesús a Cafarnaún y el sábado fue a
la sinagoga y se puso a enseñar. Los oyentes quedaron asombrados de su
enseñanza, pues les enseñaba con autoridad y no como los escribas.
Había en la sinagoga un hombre poseído por un espíritu inmundo, que se puso a
gritar:
"¿Qué tenemos nosotros que ver contigo, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a
destruirnos? ¡Sé quién eres: el Santo de Dios!"
Jesús le ordenó:
"Cállate y sal de ese hombre".
El espíritu inmundo lo sacudió violentamente y, dando un alarido, salió de él.
Todos quedaron asombrados y se decían:
"¿Qué es esto? ¡Una doctrina nueva llena de autoridad! ¡Manda incluso a
los espíritus inmundos y éstos lo obedecen!"
Y muy pronto se extendió su fama por toda la comarca de Galilea.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Que
este sacrificio de acción de gracias y alabanza que vamos a ofrecerte, nos
ayude, Señor, a conseguir nuestra salvación eterna.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Cristo, huésped y peregrino en medio de nosotros
En
verdad es justo darte gracias, Señor, Padre santo, Dios de la alianza y de la
paz.
Porque tú llamaste a Abrahán y le mandaste salir de su tierra, para
constituirlo padre de todas las naciones. Tú suscitaste a Moisés para librar a
tu pueblo y guiarlo a la tierra de promisión.
Tú, en la etapa final de la historia, has enviado a tu Hijo, como huésped y
peregrino en medio de nosotros, para redimirnos del pecado y de la muerte; y
has derramado el Espíritu, para hacer de todas las naciones un solo pueblo
nuevo, que tiene como meta tu reino; como estado, la libertad de tus hijos; y
como ley, el precepto del amor.
Por estos dones de tu benevolencia, unidos a los ángeles y a los santos,
cantamos con gozo el himno de tu gloria:
[Misa]
Proclamaré Señor, todas tus maravillas; me alegraré en ti y
entonaré salmos a tu nombre, Dios altísimo.
Dómine, apud te
est fons vitae, et in lúmine tuo vidébimus lumen.
Oración después de la Comunión
Oremos:
Que el Cuerpo y la Sangre de Cristo, que nos has dado, Señor, en este
sacramento, sean para todos nosotros una prenda segura de vida eterna.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén
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